Himno

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Canto y teclado

Voces mixtas

Estribillo

A Ti unidos,
en fe y caridad,
demos inicio a
nuestro caminar
Nos animará
el Espíritu Santo,
a Ti unidos
en fe y caridad.

Estrofas

1. Señor, que esta Iglesia
en Gipuzkoa sea
eco de tu llamada,
mensajera de paz,
voz para tu Palabra,
vivencia fraternal,
rostro del Evangelio
en solidaridad.

2. Iglesia de Gipuzkoa,
Ella vela por ti,
Aránzazu es su sede,
y está en medio de ti.
Ignacio de Loyola
ejemplo es para ti.
Iglesia de Gipuzkoa,
¡¡mantente firme en Mí!!

3. Iglesia de Gipuzkoa,
llamada a caminar
según el Evangelio
que debes proclamar;
en medio de este pueblo,
en fe y caridad,
la semilla del Reino
has de siempre sembrar.

Música: Luis Elizalde, cmf
Letra: Jesus Mari Arrieta

Características del texto

El estribillo expresa y canta la naturaleza del Sínodo: Unidos a Ti, al Señor, lo cual exige la unión entre los fieles de esta Iglesia en fe y caridad.

Caminar: llamada a ponerse en marcha hacia la meta de la renovación de la vida y misión eclesial, animados y guiados por el Espíritu, y no simplemente por nuestro mero entusiasmo o voluntarismo.

La primera estrofa insta al Señor su ayuda para ser fiel a la misión que le ha encomendado: ser eco de su llamada, mensajera de paz, voz de la Palabra de Dios, vivencia fraternal y rostro del Evangelio en solidaridad.

La comunidad eclesial de Gipuzkoa sabe que la intercesión de la Virgen de Aránzazu la protege constantemente y confiesa que el ejemplo de la entrega valiente y total de Ignacio de Loyola ha de estimularla. La estrofa concluye escuchando de labios del Señor, lo que recoge el Evangelio en Juan 15, 9: ¡Mantente firme en Mí! ¡Permaneced en Mí!

La tercera y última estrofa nos hace recordar la llamada del Señor a la Iglesia y, consecuentemente, a la Iglesia de Gipuzkoa: caminar según el Evangelio, proclamarlo, ser semilla del Reino en medio de nuestro pueblo.

Que estos textos nos ayuden a expresar nuestro compromiso ante este reto eclesial que es el Sínodo y a alimentarlo con la oración y el canto.

Jesus Mari Arrieta

Características de la música

Hablando de himnos, lo primero que tengo que decir es que una cosa son los himnos de la Liturgia de las Horas y otra los himnos dedicados no para cantar durante el rezo del Oficio, sino para honrar a un Santo o para celebrar un acontecimiento religioso.

De la Liturgia de las horas, mi primer libro editado se titula “202 Himnos  para la  Liturgia de las Horas”. Todos con acompañamiento de teclado. Pero aparte, por encargos particulares de las Hermanas Trinitarias y de las Mercedarias, otros 90 himnos sin acompañamiento, para sus propios Oficios Divinos. Esta clase de himnos suele ser más tranquila, relajada, meditativa, etc.

De los dedicados para celebrar a Santos o acontecimientos, he compuesto más de 30. Naturalmente, estos himnos son más solemnes, más rítmicos, más marciales…

Lo primero que estudio, como es natural, es el texto. Inmediatamente, busco un ritmo, para que los acentos vayan en su puesto. Después, el modo (casi siempre mayor) y el tono, intentando no subir demasiado, para que los pueda cantar todo el mundo. La melodía viene casi automáticamente, procurando comenzar con tranquilidad y buscar la cumbre melódica (que decíamos en el canto gregoriano) en los conceptos más sublimes.

¿Cómo ha salido el del Sínodo de San Sebastián? La primera parte, con ritmo de marcha, muy sencilla, empalmando con lógica las cuatro frases que la componen. Las estrofas, puesto que el texto tenía la forma de zortziko, a cinco por ocho. Buscando la cumbre melódica en la parte central.

Naturalmente, el acompañamiento para voces mixtas lleva más trabajo y cuidado, aunque lo que queda en la mente del pueblo cantor es la melodía.

Gracias por vuestra publicación y difusión.

Luis Elizalde, cmf